miércoles, 14 de septiembre de 2016

UN DÍA DE UN MÉDICO DE FAMILIA

Ha pasado y más de un mes y llevo dandole vueltas en la cabeza a esta entrada y hoy, por fin he encontrado tiempo y valor para escribirla.

Vuelta de vacaciones. Vuelves al trabajo después de un mes de descanso, la mayoría pensará que merecido y algunos pensarán que escaso, y abres el ordenador de la consulta.

Abres el buzón y aparecen mensajes de ingresos de pacientes que han ocurrido durante el mes de vacaciones, algunos esperados y otros totalmente inesperados. Da un vuelco el corazón, porque en alguno te esperas lo peor y en otro no encuentras razón conocida.

Entro en la historia del hospital y se confirman mis miedos:

- Y..., mujer de escasos 40 años ha ingresado por complicaciones en su proceso proliferativo y al final no ha podido superarlo.
- R..., hombre recién jubileo, sin patología importante, cuidador de su mujer con enfermedad crónica, ha ingresado por parada cardiorespiratoria súbita y aunque la ha superado tras la atención en la calle, no ha superado la causa que la ha provocado.

En ese momento de soledad frente a la pantalla del ordenador, leyendo el desenlace de las enfermedades de tus pacientes, se te acumulan los sentimientos en tu corazón.
Recuerdas las veces que han venido a tus consulta, una acompañada por su familia con la esperanza de vencer a la enfermedad y otro acompañando a su mujer, siempre siendo positivo y viéndole el lado bueno a la vida.
Piensas en la vida, en como se afronta la enfermedad, en las cosas que de verdad importan...

Empiezas la consulta (la agenda está llena) y a ratos te olvidas de tus pensamientos y a ratos vuelven a tu mente.

Va terminando la mañana. Ese día has atendido a pacientes con infecciones de oído, has valorado los resultados analíticos que pediste antes de las vacaciones y quedaste en verlos después, has diagnosticado una polimialgia reumática, has atendido a una pareja que vienen porque le ha dado positivo el test de gestación...

Ves en la lista citada a una paciente que durante tus vacaciones ha dado a luz y te preguntas que puede ocurrirle en el puerperio. Llega la hora de la cita y viene a la consulta "solo" para que conozcas a su niño.

La vida sigue, y me voy pensando que NO QUIERO SER OTRA COSA QUE MÉDICO DE FAMILIA


7 comentarios:

  1. Así es la vida, La Madre Naturaleza, te va poniendo en tu sitio en cada momento de tu vida.

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  2. Es fácil querer ser Médico de Familia porque no existe nada mejor que ser Médico de Familia

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  3. Es fácil querer ser Médico de Familia porque no existe nada mejor que ser Médico de Familia

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  4. Qué bonito y qué difícil trabajo.... siempre me han fascinado...

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