viernes, 13 de noviembre de 2015

¡Que dura es a veces la Medicina!

En la anterior entrada hablaba de lo difícil que es la Medicina de Familia. Hoy en la consulta la Medicina me ha recordado que, además de difícil, también puede ser muy dura.

¿Cómo se le dice a un paciente que acude por un cuadro de perdida de peso de unas semanas de evolución que tiene una cáncer y que según las pruebas está en una fase avanzada?. 
Y, ¿cómo te sentirías si después de hacerlo, lo primero que te transmiten es su agradecimiento?

Hoy me he acordado de un texto que releo frecuentemente y que recomiendo a residentes y estudiantes y que se atribuye a Esculapio:

"...Tu vida transcurrirá como a la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y de las almas, entre los duelos y la hipocresía que calcula a la cabecera de los agonizantes: la raza humana es un Prometeo desgarrado por los buitres. Te verás solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del egoísmo humano. Ni siquiera encontrarás apoyo entre los médicos, que se hacen sorda guerra por interés o por orgullo.Únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte en tus fatigas. Piensa mientras estás a tiempo; pero si, indiferente a la fortuna, a los placeres de la juventud; si sabiendo que te verás solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas bien pagado con la dicha de una madre, con una cara que sonríe porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien le ocultas la llegada de su muerte: si ansías conocer, penetrar todo lo trágico de su destino, entonces sí… ¡Hazte médico, hijo mío!”

SI; QUIERO SEGUIR SIENDO MÉDICO DE FAMILIA 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada