lunes, 25 de marzo de 2013

YO ELIGIRÍA MEDICINA DE FAMILIA

Se acerca el momento de que los futuros médicos residentes de este país decidan en un proceso lleno de incertidumbre, nervios y, en muchas ocasiones presiones externas, que especialidad se va a convertir en su vida, su presente y su futuro.
Supongo que la mayoría de los médicos recomendarían su especialidad y por supuesto yo no voy a ser menos.
Si en este momento de mi vida, tuviera que elegir de nuevo una especialidad, eligiría sin dudarlo MEDICINA FAMILIAR Y COMUNITARIA.
Intentaré resumir en pocos puntos las razones para ello:


  • Porque no me siento médico de enfermedades, de órganos o de aparatos; me siento MÉDICO DE PERSONAS.
  • Porque los pacientes me permiten llegar hasta la parte más privada de sus vidas: su casa, sus relaciones personales, sus problemas, sus alegrías...
  • Porque mi puerta siempre está abierta a los pacientes, y ellos saben que pueden venir cuando lo necesiten.
  • Porque cada día me genera oportunidades de aprender cosas nuevas, en cada paciente que acude a la consulta.
  • Porque la medicina de familia es preguntar, ver, escuchar, explorar, pensar, dudar, decidir, explicar.
  • Porque la Medicina de Familia es incertidumbre, emoción, pasión...
  • Porque la Medicina de Familia es VIDA.
Y término con el último párrafo de los Consejos de Esculapio a su hijo:

Pero si, indiferente a la fortuna, a los placeres, a la ingratitud; si, sabiendo que te verás muchas veces solo entre fieras humanas, tienes el alma lo bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido, si te juzgas suficientemente pagado con la dicha de una madre que acaba de dar a luz, con una cara que sonríe porque el dolor se ha aliviado, con la paz de un moribundo a quien acompañas hasta el final; si ansías conocer al hombre y penetrar en la trágica grandeza de su destino, entonces, hazte médico, hijo mío.

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